La contabilidad deprecia; el mercado no. La máquina "en cero" contable se repone en divisas, con flete e instalación.
Si asegura en 100 lo que vale 1.000, cada daño se indemniza al 10%. La protección se compró a medias.
Indemnización tardía o en moneda débil: para efectos de reabrir la planta, equivale a no recibirla.